Monday, March 20, 2006
Semana de recuperación física, que no monetaria
La semana número 15 del programa de entrenamiento nos trae una grata sorpresa: es una semana de recuperación. Esto indica que las sesiones se hacen más suaves para dar tiempo al cuerpo a que asimile el duro trabajo hecho durante las tres semanas anteriores.
El hecho de que la semana sea de recuperación no implica una disminución de la distancia en las sesiones de natación. El lunes y el miércoles toca nadar 3.500 metros. El gran cambio se encuentra en la forma de trabajar. Normalmente, la jornada del lunes se dedica a realizar trabajo aeróbico y la del miércoles a realizar trabajo en el umbral anaeróbico. En esta semana las dos sesiones son aeróbicas, así que no me toca echar el corazón por la boca ninguno de los días. Aprovechando la suavidad de la natación y notando las piernas algo aflojadas por el trabajo de pesas, decido situar este trabajo los días de natación. El tren superior se encuentra menos castigado por lo que las pesas no le afectan tanto.
El martes realizo una sesión de carrera a pie, con una serie principal de fartlek de unos 30 minutos. El entrenamiento se me hace suave comparado con semanas anteriores, aunque a estas alturas todavía noto la dureza a la que he sometido mi cuerpo previamente.
El jueves tocaba sesión de rodillo y algo de carrera de transición posterior, sin embargo, aprovecho este día para ir a visitar el nuevo gym en el que trabaja Martín y para realizar una actualización del Test de Conconi. Dicho test es una prueba diseñada para calcular de forma aproximada el umbral anaeróbico (UA). Es importante para programar el entrenamiento y no sólo me sirve a mi para comprobar si mi umbral se ha modificado desde las primeras semanas, sino que también aprovecho para calcular el umbral de Jeancar. La prueba la realizamos sobre un tapiz rodante que nos ofrece toda la confianza (una confianza de 9.000 Euros), por lo que ponerlo a 18 km/h no implica jugarte la vida. Los resultados parecen ser más o menos claros: UA de Jeancar- 181, UA de Antonio-182. El mío ha aumentado en una pulsación respecto a la prueba que hice en enero. Ya que estoy allí aprovecho para realizar algo de entrenamiento de fuerza con pesas. No sé si Jeancar estará de acuerdo conmigo, creo que sí, pero lo mejor del nuevo gym es el paisaje (más de una vez nos subieron las pulsaciones sin elevar el esfuerzo).
Siguiendo la pauta establecida en semanas anteriores dedico el viernes a descansar. No hay nada mejor para reponer energías como tomar un poco de sol en Caletillas y un poquito de fiesta playera por la noche. Esto sí que es vida!!!
Llega el fin de semana, donde se produce normalmente la mayor carga de entrenamiento, pero al ser semana de descanso resulta muy llevadero. Me levanto a las 9:00 y en S/C está lloviendo. Mala señal! Envío un mensaje a Richard para abortar la salida en bici. Sin embargo, a eso de las 10:00 empieza a aclararse la cosa y hasta luce el sol. Empiezo a pensar que no está tan mal, por lo que decido retomar la jornada de entrenamiento prevista. Justo cuando voy a salir me llama Richard, el jodido se había quedado dormido y acababa de leer el mensaje. Le comento que al final sí que hay entrenamiento y nos vamos hacia el Sur. El paseo en bici transcurre sin ninguna incidencia. Después de las 4:40 horas del último sábado las 2:45 horas de éste, resultan insignificantes. Richard sufre subiendo el mirardor de Don Martín, pero llega arriba bastante entero. Ponemos rumbo a Caletillas, allí nos espera Javi preparado para la carrera a pie de transición. Dejamos la bici, nos cambiamos y salimos a la Adva. de Punta Larga a correr suavemente durante 25 minutillos. El ritmo es flojo por lo que llego bastante entero. La recuperación es completa con los Pirogi que nos prepara Aga de almuerzo. El entrenamiento ha resultado muy asimilable pero estaría mejor si cogiera un pelín de sol. Dicho y hecho. Me voy con Pablo a la piscina de su apartamento y tomamos unos rayitos revitalizantes. Para terminar el día salimos a dar un paseo por La Laguna.
El domingo se despierta nublado. Pienso que es ideal porque lo planeado es ir a entrenar a las Teresitas y, en estas condiciones, es muy probable que no haya mucha gente en la playa. Mis intuiciones son ciertas y sobre las 12:00 llegamos Richard y yo a la playa dispuestos a nadar y a correr un rato (Jeancar molido por el partido de baloncesto del sábado, no puede acompañarnos). Ésta es una ocasión excepcional para estrenar el traje isotérmico. Las condiciones del agua son buenas y las Teresitas es una playa tranquila para probar cosas nuevas. La experiencia natatoria con el traje resulta bastante reconfortante. Sin hacer grandes esfuerzos voy como un torpedo (al menos, a mi me gusta pensarlo), 1800-1900 metros en unos 31 minutos. El tiempo del segmento de natación puede ser bueno.
Tras la natación me quito el traje y a correr un rato. Como llevo prisa no puedo hacer más de media hora, pero me dedico a trabajar las subidas y las bajadas.
Esta semana en su conjunto me deja una buena sensación en el cuerpo. La recuperación considero que ha tenido lugar. No me he fundido mucho en estos últimos días, siempre me he guardado algo de fuerza y la sonrisa nunca me ha abandonado. Ahora me toca ponerme serio, las próximas tres semanas son duras, muy duras. Quedan dos meses y Lanzarote se ve mucho más cerca, especialmente porque en el Listado de participantes del Ironman figura mi nombre: Antonio J. Olivera Herrera. Me llena de orgullo, no por verme entre tanto máquina, sino porque me ha salido un ojo de la cara estar ahí (375 €).
El hecho de que la semana sea de recuperación no implica una disminución de la distancia en las sesiones de natación. El lunes y el miércoles toca nadar 3.500 metros. El gran cambio se encuentra en la forma de trabajar. Normalmente, la jornada del lunes se dedica a realizar trabajo aeróbico y la del miércoles a realizar trabajo en el umbral anaeróbico. En esta semana las dos sesiones son aeróbicas, así que no me toca echar el corazón por la boca ninguno de los días. Aprovechando la suavidad de la natación y notando las piernas algo aflojadas por el trabajo de pesas, decido situar este trabajo los días de natación. El tren superior se encuentra menos castigado por lo que las pesas no le afectan tanto.
El martes realizo una sesión de carrera a pie, con una serie principal de fartlek de unos 30 minutos. El entrenamiento se me hace suave comparado con semanas anteriores, aunque a estas alturas todavía noto la dureza a la que he sometido mi cuerpo previamente.
El jueves tocaba sesión de rodillo y algo de carrera de transición posterior, sin embargo, aprovecho este día para ir a visitar el nuevo gym en el que trabaja Martín y para realizar una actualización del Test de Conconi. Dicho test es una prueba diseñada para calcular de forma aproximada el umbral anaeróbico (UA). Es importante para programar el entrenamiento y no sólo me sirve a mi para comprobar si mi umbral se ha modificado desde las primeras semanas, sino que también aprovecho para calcular el umbral de Jeancar. La prueba la realizamos sobre un tapiz rodante que nos ofrece toda la confianza (una confianza de 9.000 Euros), por lo que ponerlo a 18 km/h no implica jugarte la vida. Los resultados parecen ser más o menos claros: UA de Jeancar- 181, UA de Antonio-182. El mío ha aumentado en una pulsación respecto a la prueba que hice en enero. Ya que estoy allí aprovecho para realizar algo de entrenamiento de fuerza con pesas. No sé si Jeancar estará de acuerdo conmigo, creo que sí, pero lo mejor del nuevo gym es el paisaje (más de una vez nos subieron las pulsaciones sin elevar el esfuerzo).
Siguiendo la pauta establecida en semanas anteriores dedico el viernes a descansar. No hay nada mejor para reponer energías como tomar un poco de sol en Caletillas y un poquito de fiesta playera por la noche. Esto sí que es vida!!!
Llega el fin de semana, donde se produce normalmente la mayor carga de entrenamiento, pero al ser semana de descanso resulta muy llevadero. Me levanto a las 9:00 y en S/C está lloviendo. Mala señal! Envío un mensaje a Richard para abortar la salida en bici. Sin embargo, a eso de las 10:00 empieza a aclararse la cosa y hasta luce el sol. Empiezo a pensar que no está tan mal, por lo que decido retomar la jornada de entrenamiento prevista. Justo cuando voy a salir me llama Richard, el jodido se había quedado dormido y acababa de leer el mensaje. Le comento que al final sí que hay entrenamiento y nos vamos hacia el Sur. El paseo en bici transcurre sin ninguna incidencia. Después de las 4:40 horas del último sábado las 2:45 horas de éste, resultan insignificantes. Richard sufre subiendo el mirardor de Don Martín, pero llega arriba bastante entero. Ponemos rumbo a Caletillas, allí nos espera Javi preparado para la carrera a pie de transición. Dejamos la bici, nos cambiamos y salimos a la Adva. de Punta Larga a correr suavemente durante 25 minutillos. El ritmo es flojo por lo que llego bastante entero. La recuperación es completa con los Pirogi que nos prepara Aga de almuerzo. El entrenamiento ha resultado muy asimilable pero estaría mejor si cogiera un pelín de sol. Dicho y hecho. Me voy con Pablo a la piscina de su apartamento y tomamos unos rayitos revitalizantes. Para terminar el día salimos a dar un paseo por La Laguna.
El domingo se despierta nublado. Pienso que es ideal porque lo planeado es ir a entrenar a las Teresitas y, en estas condiciones, es muy probable que no haya mucha gente en la playa. Mis intuiciones son ciertas y sobre las 12:00 llegamos Richard y yo a la playa dispuestos a nadar y a correr un rato (Jeancar molido por el partido de baloncesto del sábado, no puede acompañarnos). Ésta es una ocasión excepcional para estrenar el traje isotérmico. Las condiciones del agua son buenas y las Teresitas es una playa tranquila para probar cosas nuevas. La experiencia natatoria con el traje resulta bastante reconfortante. Sin hacer grandes esfuerzos voy como un torpedo (al menos, a mi me gusta pensarlo), 1800-1900 metros en unos 31 minutos. El tiempo del segmento de natación puede ser bueno.
Tras la natación me quito el traje y a correr un rato. Como llevo prisa no puedo hacer más de media hora, pero me dedico a trabajar las subidas y las bajadas.
Esta semana en su conjunto me deja una buena sensación en el cuerpo. La recuperación considero que ha tenido lugar. No me he fundido mucho en estos últimos días, siempre me he guardado algo de fuerza y la sonrisa nunca me ha abandonado. Ahora me toca ponerme serio, las próximas tres semanas son duras, muy duras. Quedan dos meses y Lanzarote se ve mucho más cerca, especialmente porque en el Listado de participantes del Ironman figura mi nombre: Antonio J. Olivera Herrera. Me llena de orgullo, no por verme entre tanto máquina, sino porque me ha salido un ojo de la cara estar ahí (375 €).