Wednesday, May 24, 2006

Objetivo logrado: Finisher del Ironman Lanzarote 2006

Llevo tiempo sin escribir en el blog y muchos podrán pensar que mi ocultamiento ha sido deliberado, pero no es así. Mi escasa contribución a esta forma informal de contar mi historia se ha debido a lo ajetreada que ha estado en las últimas dos semanas. De hecho ahora escribo con el tic-tac del segundero presente en mi cabeza.

La semana en que iba a participar en el mayor reto de mi vida se convertió de forma inesperada en una locura. La confirmación de un nuevo trabajo y los preparativos para el viaje casi me llevan al colapso nervioso, menos mal que como buen hombre de hierro sé absorber con rapidez la frialdad de mi entorno.

Las dos últimas semanas de entrenamiento continuaron el proceso de tapering (reducción gradual de la carga) iniciado previamente. Se realizaron sesiones más intensas pero más cortas y empezaba a sentirme un poco fatigado mentalmente de la rutina de entrenamiento. Mucho tiempo seguido y una mente demasiado compleja...para que no acabara en crisis. Por suerte, el día llegaba y se pudo hacer un pequeño esfuerzo adicional.

La semana de la prueba fue un disparate. Viajé a Lanzarote el miércoles y me perdí la primera parte de uno de los momentos más gloriosos del año, la victoria del Barça en la Champions. La cosa iba bien y yo lo tenía presente en mi cabeza. La estancia en Lanzarote fue bastante agradable gracias al apoyo de Richard. Medio Ironman se lo debo a él, que me prestó apoyo y ánimos en todo momento como después veremos.

El jueves nos dedicamos a ver el circuito ciclista. Habían tíos entrenando por todos lados y yo me preguntaba si mi planning de entrenamiento, que indicaba descanso para ese día sería muy adecuado. De todos modos, me alegraba de no estar entrenando porque el viento soplaba con mucha dureza. Yo era optimista y pensaba que amainaría en los días siguientes (iluso!!! pensaría Eolo en aquellos momentos). La parte más espectacular de la jornada fue la visita a los miradores (Haría y El Río). Eran las partes más temidas del circuito ciclista y con razón. Habían dos rampas en cada uno de ellos que asustaban y eso que íbamos en un buen coche. En una cuesta del mirador de Haría tenían colocados generadores eólicos al lado, y la pendiente de la misma no bajaría del 10 por ciento (en ese momento sentí un no se qué en mi corazoncito) En el mirador del Río se me cayó la baba con la vista de La Graciosa. Desafortunadamente, la niebla no dejaba ver demasiado, pero ya tendría yo tiempo de verla, ya tendría, ya.....

Tras visitar los miradores nos desplazamos al club La Santa. Tremendo business tienen montados los daneses estos!!!!!!!!!! Unas instalaciones increíbles y un montón de guiris por todos lados. Los ojos se me van cada dos por tres siguiendo a las incesantes rubias que transitan, pienso para mi, ojalá sean estas las que ponen la crema!!!!!! Toca el tránsito formal de la inscripción y una charla explicativa del circuito. La misma es obligada pero a la que hacen en español sólo atienden unas 80 personas y son 280 los españoles inscritos (qué cojones tenemos los españoles!!!!) De todos modos me alegro de haber asistido a la charla puesto que me confirman que las voluntarias danesas son las que te ponen la crema.

El viernes nos toca jornada turística. Sin quererlo pasamos por el circuito de bicicleta del ironman, lo que es lógico puesto que está por toda la isla. Nos vamos a la punta del Papagayo y a la zona del Golfo, y disfruto como un idem de los paisajes que nos brinda esta inspiración de Mordor. Por la tarde nos toca labor administrativa, así que cojo todas mis cosas y las meto en las bolsas correspondientes y junto con la bicicleta vamos a los boxes. A Richard no le dejan pasar pero me va siguiendo de fuera. Paso por unas mil bicicletas y veo cosas que si me la hubieran puesto en otro contexto lo último que habría dicho era que eran bicicletas. Qué espectáculo!!! Richard comparte la opinión conmigo y se pone a hacer fotos de algunas.

Acabo de situar el material y salgo de los boxes. Vemos que va a empezar el Ironkids (una prueba para lo hijos de los participantes) y me quedó a ver un rato. Nunca imaginé que una prueba de niños (y ninguno de los cuales ha sido resultado de mi material genético) fuera tan emocionante. Empiezo a pensar que tiene que ser todo un espectáculo ver un Ironman. Durante el Ironkids veo pasar a una niña de unos 4 años corriendo más rápido que yo y retomo la vieja idea de querer tener una niña. Tengo todo el verano para solucionar este problema.

La noche se acerca y temo que tarde bastante en quedarme dormido. Los mensajes de ánimos son muchísimos y no puedo responder a todos, pero no vean cómo me sirvieron en aquellos momentos. Tenía miedo de no dormirme pero a las 21:30 ya estaba roque. Tititi Tititi, las 4:00. Es la vez que más pronto me despierto en mi vida. Me tomo mis cereales (niños comed Chocapic!!!!) y a la cama de nuevo. Tititi Tititi, las 5:30. En pie de nuevo y me preparo para lo impreparable. Despierto a Richard y nos vamos a boxes. Allí con tranquilidad me cambio y me dirijo a la línea de salida. Justo cuando paso por el punto de control se me cuela justo delante de mi el campeón del año pasado el Sr. Juhanson, lo que interpreto como buena señal (ya tengo una buena rueda a la que seguir!). 7:01 comienza la prueba. Recibo diferentes patadas y manotazos pero nada del otro mundo y me pongo a nadar. Doy una vueltita al circuito de 1.900 metros, salgo por la playa, saludo a Richard y vuelta a nadar. Termino la natación y Richard me indica que lo he hecho en 1 hora y 2 minutos y eso que las pulsaciones solo las tenía en 146. Vamos bien!!! Aupa Antonio!!!! Me dirijo con nervios a la zona de boxes y cojo la bolsa de la bicicleta. Me despeloto por completo y viene una señora mayor a ponerme crema (pienso: TU NO ERES UNA DANESA BUENORRA DE ESAS QUE PONEN CREMA, pero tampoco hay que perder tiempo inutilmente y dejo que me ponga crema, algo que le agradezco bastante). Empezamos con la bici, me mando un chute de gel de glucosa y pienso en que sólo me quedan por delante 180 kms, eso es moral!!!

Empezamos las primeras rampas y comprendo que nunca serviré para predecir el tiempo atmosférico. Hace un viento del carajo y por una extraña razón empieza a dar en contra en todas las putas subidas (Eolo se descojona en su trono alado). En la bicicleta empiezo a sentir pronto una molestia típica en la pierna derecha en la zona del peroneo (parte exterior de la pantorilla). Las calas están mal colocadas, así que no podré hacer mucho esfuerzo en el pedaleo. Durante todo el recorrido la gente se empeña en pasarme con la bicicleta. En algún momento intentaba llevar la cuenta, al final tan sólo trato de adivinar de qué nacionalidad es el que me adelanta. Pero al fin y al cabo yo voy sonriendo para mis adentros, ya los cogeré más adelante.... El recorrido de bicicleta es una excelente tortura para el cuerpo (ay, si se hubiesen enterado los antiguos chinos!!) pero la llevo con resignación. Avanzo a un ritmo tranquilo pero siendo consciente de que las piernas no me dan para más. Algo que me resulta precioso es que en el dorsal va escrito mi nombre y la gente que está viendo la carrera me anima de forma personalizada, me siento como que estoy corriendo en casa. Es tan bonito!!! En el km no sé cuantos me encuentro a Richard, me da ánimos y me va siguiendo en diferentes tramos hasta el mirador de Haría. Supone que si estoy allí ya lo normal es que llegue a la meta, así que se va tranquilamente a Puerto del Carmen donde tiene una entrevista. Sigo el tránsito. En el mirador del Río puede disfrutar, esta vez sí, de una vista impagable: la isla de La Graciosa en todo su esplendor, im-presionante. Una vez se corona sé que todo lo que me queda es terreno "favorable" así que me lanzo en la búsqueda de Puerto del Carmen, el origen y destino de toda esta historia.

La sensación que se experimenta al soltar la bicicleta tras 7 horas y 11 minutos subido a ella es indescriptible. Es como cuando te quitas unos zapatos que te aprietan pero que has tenido que llevar 7 horas. Seguro que a ti te ha pasado eso alguna vez, así que me entenderás. Cojo la bolsa de cambio de ropa para la carrera a pie y entro en los boxes. Como habitual de La Gaviotas me vuelvo a despelotar. Miro alrededor y todo el mundo desde fuera puede ver mi blanco culo: que lo disfruten!!! Se me acerca una tía buena y me ofrece crema solar. Esta vez sí que es cierto, las danesas tías buenas existen. Ahora incluso creo en Dios. Me dejo frotar con dulzura durante bastante tiempo que tampoco hay tanta prisa y salgo a correr. El circuito de maraton está lleno de gente está que se sale. Gente corriendo, gente animando, gente caminando, gente tiesa y que no puede más, ves de todo la verdad. Yo me marco mi ritmo y sé que si llego al medio maraton todo esta hecho. Cuando voy por el km 7 me da el típico dolor de barriga y de entra pánico. Pero espera un momento esto no es un entrenamiento, aquí hay no sé cuantos baños. No veas como sonrío, por el primer baño que paso entro y me desahogo. Salgo del mismo como una moto y ya no hay que me pare hasta el final. Me voy viendo a Richard cada vez que paso por meta. Son 4 pasos y voy disfrutando cada uno de ellos.

En un bar que está en el paseo marítimo de Puerto del Carmen tienen montada una fiesta que no veas. Pero como animan los jodios. Se agradece muchísimo, pero lo mejor de todo es el tema del apoyo personalizado, cómo se agradece!!! Llego a la última vuelta, esta vez no veo a Richard, algo raro pero bueno tampoco pasa nada, es Richard. En la última vuelta paso al lado del ganador, otra vez el Sr. Juhanson y le felicito, me da las gracias y sigo adelante. Ya empiezo a ir sobrado. Paso por delante de dos pibas que no veas como están y me aunque habían varios triatletas cerca sólo me animan a mi (me río y se ríen). De vuelta hacia la meta voy a agradeciendo a toda la gente de los puestos de avituallamiento su labor, han estado muy grandes y yo voy ya de sobrado total. Me encuentro a Richard y decide acompañarme corriendo lo que me queda, qué suerto tengo de haberme llevado a Richard!! Paso de nuevo por delante de las dos tías buenas y me vuelven a animar, les dedico un: Muchas Gracias Chicas y sigo adelante sin mirar atrás (es que voy muy sobrado, ya lo he explicado). Continuo disfrutando hasta la meta pero a un km de llegar me da por mear. Supongo que no podía aguantar más. Meo y decido (a saber por qué motivo) estirar. Me da un tirón en el femoral que no veas, pero consigo evitar un daño mayor a tiempo. Sigo hasta la meta y casi lloro y todo. Soy un Ironman!!!!!! y lo más importante de todo, lo he disfrutado mucho!!! Qué grande!! Qué increible!! No hay palabras para explicar un momento así. Nada más terminar me meten en un sala, me ponen dos sueros y una manta. Luego un masaje y una buena comida de recuperación (ojalá la comida la hicieran las danesas!!!) .

Un trabajo bien hecho es algo que enorgullece al más pintado. Nunca olvidaré este 20 de mayo. 12 horas y 28 minutos sudando en la isla de la lava, 12 horas y 28 minutos de sentir apoyo, agradecimientos a todos los que me han apoyado y felicidad. 12 horas y 28 minutos de dulce agonía.

Estoy tan agradecido a tanta gente que no puedo decir todos los nombres. Todos saben quienes son por lo que lo omitiré. Sólo quiero tener una mención especial para mi compañero de aventuras, Richard, que hizo que todo fuera más fácil y a mi mente, por aquel estúpido día en el que se le ocurrió que quería hacer un Ironman.

Monday, May 08, 2006

Empieza el Tapering

A lo tonto nos hemos situado en la semana de entrenamiento número 22. Ya sólo quedan dos para el día de la prueba y empiezo a sentir algo de nervios.

La última semana fue un poco atípica. El lunes y el miércoles fueron festivos por lo que no pude acudir a la piscina, tal y como viene siendo habitual. La sesión del lunes la realicé en la playa. En total hice 2.250 metros a un ritmo moderado, algo que me vino muy bien para recuperarme de la fiesta de la noche anterior. Por otra parte, la sesión de umbral anaeróbico del miércoles la pasé al viernes. Sabía que esto no sería ideal, pues llegaría menos descansado al fin de semana, pero a la vista de las circunstancias lo consideré la mejor opción. El entrenamiento de dicho día se centró en series cortas (200 y 50 metros) a una intensidad elevada, para ir preparando el puntillo ese cercano al ritmo de competición. En conjunto, la sesión de 3.600 metros fue bastante llevadera.

El martes realicé el entrenamiento de rodillo (spinning) de unos 80 minutos y la carrera de transición posterior de 30 minutos. La intensidad de la carrera de transición se reducía respecto a semanas anteriores, por lo que el desgaste total de la jornada de entrenamiento fue menor que en otras ocasiones.

Tras un día de descanso casi obligado (el miércoles), el jueves volví a la carga con el entrenamiento de calidad de carrera a pie. Al igual que en el caso de la natación, el centro de atención se desplazó esta semana a la intensidad. Incluso se realizaban dos series cortas (2 y 1 minutos) por encima del umbral anaeróbico (a unas 180 pulsaciones). Aunque los esfuerzos muy intensos me cuestan, pues el organismo se me ha ido adaptando al trabajo aeróbico, he de confensar que me encontré bastante bien en la carrera a pie, y la recuperación fue especialmente rápida.

Además de realizar una sesión dura de natación el viernes, dejamos un tiempo para jugar al pádel. Tiene la ventaja de que no machaca demasiado el cuerpo (puesto que soy un paquete jugando) y pasa uno un buen rato.

El fin de semana llegaba con los dos entrenamientos de larga distancia. Aunque los kilómetros empezaban a recortarse, la intensidad iba hacia arriba. El sábado introduje la carrera a pie porque ese día tocaba chuletada. Fui con Jeancar (y, posteriormente, Richard) hasta Las Teresitas y volvimos. El ritmo que marcamos fue duro (en torno a 4:20 minutos el kilómetro), lo que hizo que el tiempo que pasamos corriendo (1:24:00) fuera agotador. Aún a pesar de eso y de que no fuera muy cómodo al principo de la carrera (otra vez por los malditos gases), al final mejoró bastante mi ritmo y la recuperación volvió a ser bastante buena.

Lo fue tanto que en la chuletada no me cuidé lo más mínimo. Tras pasar unas 10 horas comiendo y bebiendo, el sábado me fui a dormir bastante perjudicado. De hecho, tenía planificado despertarme a las 9:00 de la mañana para ir a entrenar, pero al apagar del despertador del móvil sabía que eso era una ilusión. Me sentía mal porque veía peligrar el último entrenamiento duro del programa y bastante tenía con no vomitar (incluso pensé en más de una ocasión no vuelvo a beber más, un clásico de las mañanas domingueras). Decidí dormir un poco más y ver la F1, a ver si Alonso me inspiraba. Al final, el que mi inspiró fue Schumacher y a las 16:00 horas de la tarde salí a entrenar con la bicicleta. Las condiciones meteorológicas eran bastante similares a las que posiblemente me encontraré el día de la prueba, calor y viento, así que el entrenamiento fue especialmente interesante. Marqué desde el principio un buen ritmo (pensaba que era excelente hasta que me pasó un fulano y no pude seguir su rueda) y lo mantuve prácticamente hasta el final, puesto que aflojé un poco para no llegar con la lengua fuera. Aunque estaba programado hacer unas cuatro horas, me tuve que conformar con tres, pero es que todavía me quedaban secuelas del día anterior y no quería forzar demasiado. Al final salvé el entrenamiento aunque no lo pudiera hacer tal y como estaba previsto.

Ya me quedan sólo 11 días de entrenamiento. En realidad 7, puesto que la última semana es muy suave. La fecha se acerca peligrosamente y empiezo a notar la presión de tener que acabar como sea. No tengo ganas de estar explicando a toda la gente que sabe de mi locura, la razón por la que tuve que abandonar. Prefiero darles el coñazo con lo bien que lo hice. Ahora lo tengo mucho más claro, mi único objetivo será acabar, aunque como me vea con fuerzas en la carrera a pie, a más de uno le daré un susto.

Tuesday, May 02, 2006

Mi forma física mejora, mi suerte NO

La semana de entrenamiento número 21 del programa se consideraba dura. La verdad que el adjetivo hizo honor a la realidad aunque, como siempre, son los hechos inesperados los que marcan la dureza o tibieza de cada una de las semanas.

Tras un fin de semana no muy afortunado, plagado de problemas estomocales, el lunes tengo la sensación de que hay que exprimir bien la semana para poder llegar en un estado de forma óptimo a la competición. Decido ponerme serio y el lunes me dirijo a la piscina con la intención de iniciar una nueva semana redonda. Me tiro al agua y casi me hundo. Muevo los brazos y parece que tengo atados pesos a los mismos. Qué malas sensaciones!!! Pero bueno, todo es tener un poco de calma. Con mi renovado espíritu continúo con la sesión hasta que un intenso dolor de cabeza me obliga a abandonar. No ha tenido lugar la necesaria evación de sustancia mucosa de mi organismo, lo que acaba siempre indefectiblemente en dolor de cabeza. Al final, la sesión programada de 3.500 metros se queda en 1.600. Empezamos bien la semana!!!!

El martes se incrementa la presión. El día anterior no ha sido nada bueno, así que hoy sí que no puedo fallar. La sesión de rodillo que toca es la más dura del programa, lo que complica aún más la situación. Pero tampoco se me da tan mal actuar bajo presión y hago una buena sesión de 80 minutos en la bicicleta. Justo después toca una carrera de transición de unos 35 minutos. Llego tan sólo a los 15 minutos por ciertos problemas con los gases de mi barriga, pero me da igual, lo principal de la sesión está hecho y me voy contento a casa.

El miercóles es el día elegido para incluir la sesión más criminal de natación que he leido en el conjunto del plan de entrenamiento. En total serán 4.600 metros, con 3.200 metros de trabajo serio. Este día sí que me encuentro cómodo en el agua. Nado con facilidad y la distancia hasta se me hace corta. Este entrenamiento sí que me ha rendido.

Con la moral en unas condiciones mucho más aceptables, afronto la sesión de carrera a pie del jueves. Está previsto hacer como trabajo principal 3 series de 15 minutos a 160-170 pulsaciones. El trabajo lo realizo en tapiz rodante, como viene siendo habitual. Para evitar los problemas que me acarrea correr después de comer (dolor de barriga) decido hacer el calentamiento con una hora de bicicleta estática (spinning) a un ritmo más o menos relajado (130-135 pulsaciones máximo). La serie principal de carrera a pie la realizo en un cinta que al ir a 11,5 km/h va uno muy apurado. Intuyo que el indicador de velocidad está atrofiado, por lo que sigo con la sesión sin atender a la velocidad, aunque he de reconocer que es muy malo para la autoestima. Al final me sale un entrenamiento de 2:06:00 horas, y las sensaciones han sido buenas.

Los viernes son opcionales de descanso pero éste decido dedicarlo a hacer natación en aguas abiertas. Mora y yo nos metemos entre pecho y espalda 3.100 metros en las Teresitas en 53 minutos. No está nada mal para haber ido a un ritmo relajado. Para terminar la jornada jugamos un ratillo a padel, lo que viene bien para templar la musculatura.

Llega el sábado y tenemos previsto una sesión larga de bicicleta. Aprovecho para hacer un entrenamiento bastante completo. Tengo en mente agotar un poco el cuerpo para ver cómo respondo el domingo, así que incluyo antes de la bicicleta una sesión de natación en aguas abiertas y una carrera a pie de transición posteriormente. La natación la realizo por primera vez con pulsómetro para valorar qué ritmo puede ser adecuado para el día de la prueba. Hago unos 1.800-1.900 metros en 32 minutos a unas 140 pulsaciones. Puedo ser una referencia muy buena. Me cambio y cojo la bicicleta. Hay dos cosas que quiero poner especialmente a prueba. Una son las calas, que estaban haciendo daño últimamente y cuya posición había modificado ligeramente durante la semana. La otra es el efecto que tendría hidratarme bastante en la primera hora de la bicicleta. Pues bien, ambos test parecen dar buenos resultados. Las calas no me hacen daño y eso que fuerzo bastante (llego a rodar a 50 km/h con viento a favor y 31 km/h con viento en contra). La hidratación parece ser bastante buena puesto que no acuso en ningún momento los típicos síntomas asociados a la falta de líquido. El itenerario en bicicleta es el habitual. Dos horas rodando entre Santa Cruz y San Andrés, para posteriormente dirigirme hacia Güímar. El recorrido en bicicleta transcurre sin mayores incidencias. De vuelta a casa me tropiezo con Kenty del Alameda y con Estrella, que venían de realizar una salida larga en bicicleta. Kenty va a participar también en el Ironman de Lanzarote, así que intercambiamos una interesante charla durante parte del camino. En definitiva, el tránsito se hace agradable. Después de más de 5 horas de bicicleta (inicialmente tenía previsto 4 horas y media), llego a casa. Me cambio y a correr se ha dicho. En el programa está previsto hacer unos 35-45 minutos, pero como el domingo compito, se recomienda acortar ligeramente la carrera y la dejo en 27 minutos. De vuelta a casa me cambio, me pongo guapo y nos vamos para Gran Canaria, el triatlon de Mogán nos espera.

Hace dos semanas que estaba considerando la posibilidad de participar en un triatlon corto como forma de valorar y afinar mi puesta a punto. El de Mogán era una buena ocasión, puesto que tenía lugar unos 20 días antes del Ironman. Jeancar, Tyrone y Richard (todos del Tritoscal) iban a acudir, así que era una excelente ocasión para compartir un buen rato con todos ellos. Además Jeancar y Tyrone habían participado el año pasado y me habían comentado que era un triatlon bastante bonito. Así que no cabía duda posible. Para quien no lo sepa, un triatlon corto se denomina Sprint y las distancias son 750 metros en natación (en el Ironman son 3.800), 20 km en bicicleta (en el Ironman son 180) y 5 km corriendo (en el Ironman son 42). Llegaba con el cuerpo cansado pero eso era parte del propio entrenamiento y de la puesta a punto que quería darle a mi cuerpo. MOOOOOOOOOCCCCCCCCCCCCCCC!! Empieza la natación y algunos salen como Fast Ferrys (esa gente es otra historia). Los primeros metros hasta la primera boya son agobiantes. No tenía previsto nada especial e intento mantener la respiración bilateral. Es mala idea porque la presencia de unos 200 participantes hace que tengas más opciones de respirar agua que aire. Sin embargo, al pasar la primera boya empiezo a coger buen ritmo y voy muy fácil hasta el final, recuperando a bastante gente que tenía neopreno (los tristocaleros nadamos sin traje, así que más mérito para nosotros). Salgo del agua en 15 minutos, no es un tiempo bueno pero me coloca en torno el puesto 65. Me cambio rápido y cojo la bicicleta. El circuito es bastante bonito pero duro, con continuas subidas y bajadas. Aún así llevo un ritmo bastante bueno y voy recuperando puestos rápidamente. En la organización de la prueba contamos con dos fotógrafas guapísimas (Deborah y Ali). En la segunda vuelta al circuito (hay que dar tres y media) saludo a Ali, que está mirando para el otro lado y me devuelve el saludo. Unos metros después pincho la rueda delantera. Según cuentan algunos (ella misma también lo reconoce), pesa una maldición sobre Alicia. Gafa a cualquier participante en un evento deportivo que ella esté animando. Yo no creo en esas historias, pero dos veces que me ha ido a ver, dos veces que no he podido terminar la prueba. Esperemos que en Acuatlon de Candelaria acabemos con el gafe... Pues como decía, cuando iba por la mitad del recorrido en bicicleta, con buen ritmo y recuperando pincho la rueda delantera. Así que no queda más remedio que abandonar. No veas que rabia da, pero me lo tomo con mucha filosofía. Al fin y al cabo, estaba yendo bastante bien. Dejo la bici en boxes y corro unos 10 minutos para enfriar bien el cuerpo. Cristian va primero y empieza a correr cuando yo hago el enfriamiento, asi que por primera vez en mucho tiempo veo correr al que va primero en la prueba. Tener que abandonar una prueba tiene una serie de ventajas. Tienes toda la comida y la bebida para ti y, lo más importante, los masajistas están libres. Así que aprovecho la oportunidad para ponerme las botas comiendo y para descargarme las piernas. El tiempo justo para ver llegar a Jeancar y Tyrone que finalizan prácticamente juntos y para ver terminar a Richard. La conclusión que saco de la prueba es que estoy bastante bien. Me habría encantado poder terminar para valorar con mejor perspectiva mi estado de forma, pero ya tendremos tiempo en los próximos meses de competir en más triatlones Sprint.

Esta semana sí que ha sido positiva. El entrenamiento avanza a buen ritmo y hemos empezado a competir como equipo. Ir a otro isla con ese grupo sí que es divertido. Además contamos con las primeras animadoras oficiales del Tritoscal, lo que se nota, y mucho, cuando vas esforzándote en carrera. Ahora quedan sólo tres semanas para el gran día. Ya empiezo a sentir miedo cuando me voy a dormir por las noches, pero esto es inevitable. Esta semana que se nos echa encima es también algo dura pero ya ha comenzado el tapering (disminución gradual de la carga). Esperemos que todo marche bien hasta el día 20 del presente mes.

Monday, April 24, 2006

Maldito estómago

Tras la semana de recuperación coincidente con las vacaciones de Semana Santa volvíamos al trabajo duro, iniciando una serie de tres semanas de entrenamiento que acabarían de dar la forma final a la preparación que he estado siguiendo durante estos últimos 6 meses. En mi cabeza estaban las buenas sensaciones que habían dejado las últimas semanas de trabajo duro realizado anteriormente, pero para repetir esta percepción tendré que esperar al menos otra semana....

Iniciábamos la semana con la sesión de trabajo aeróbico de natación en la piscina. 3500 metros para ir recuperando el ritmo de trabajo. Tras el parón, las sensaciones no fueron muy agradables, especialmente porque notaba excesivamente cargada la espalda y los hombres. A la vista de las circunstancias decido ir a Juan (el fisio) a descargar un poco la parte superior, cogiendo cita para el martes. El miércoles nueva sesión de natación, esta vez tocaba trabajo en umbral anaeróbico, pero llevaba la espalda en unas buenas condiciones. Realizo 4500 metros a un ritmo bastante bueno. Las series de 300 metros las realizo a 5 minutos, algo con lo que me quedo muy satisfecho. El conjunto de sesiones de natación lo completo el viernes en Las Teresitas, acompañado de un buen grupo de Tritoscaleros. ¡Qué fácil es entrenar en grupo!!!

En las sesiones de bicicleta decidí incorporar un pequeño cambio: un día adicional, tal y como se recomienda en el programa. A la sesión típica del martes, se le sumó una suave el miércoles, para aumentar un poco el kilometraje semanal. Entrando en detalles, el entrenamiento del martes fue bastante intenso. En total fueron 80 minutos de rodillo, con series bastante duras pero de las que me recuperé perfectamente. A ello siguió una carrera de transición de 35 minutos, a un ritmo ligeramente superior al habitual, que también asimilé correctamente.

Tras las sesiones del miércoles percibía que estaba planificándome muy bien durante la semana y empezaba a tener algo de optimismo para el fin de semana, incluso decido participar en la media maratón de la laguna en sustitución de la carrera de fondo del fin de semana.

Pero en el entrenamiento del jueves cometo un error bastante infantil a estas alturas del entrenamiento. Las series de la sesión de carrera a pie las realizo atendiendo más a la velocidad de la cinta que al ritmo de mis pulsaciones, y me descargo demasiado, dejándome excesivamente tocado. Sin embargo, no le presto mucha atención, por lo que el viernes añado unos ejercicios de carrera tras la natación en Las Teresitas, esperando estar a la altura de las circunstancias el sábado en la carrera.

Llega el sábado y me despierto medio jodido. Mal cuerpo, quizás debido a un rebrote del frío. Tenía la intención de salir a pedalear un rato por la mañana, aprovechando que el medio maratón era por la tarde, pero la lluvia me lo impide. Este hecho también fue importante porque quería probar la posición de las calas de la bicicleta que me estaban haciendo daño, pero las circunstancias me lo impidieron y el domingo tuvo efectos. Pero continuamos con lo acontecido el sábado. Aunque me notaba medio extraño no pensaba que fuera a tener efectos en mi rendimiento. Así que seguí con el plan previsto y me dirigí a la carrera. El objetivo era marcar un ritmo para hacer 1:30:00, así que nada más empezar a correr metemos velocidad de crucero. Jeancar y yo comenzamos un poco fuerte, por lo que moderamos un poco el ritmo. Pero al transitar sobre el kilómetro 6 empiezo a notar ciertas molestias estomacales. Es muy pronto y pueden convertirse en un problema. Intento ir eliminando gases (eructando, no sean malpensados) por si se tratara simplemente de eso. Pero por el kilómetro 11 me doy cuenta que no hay nada que hacer y que si sigo el ritmo establecido no voy a poder soportarlo, así que le digo a Jeancar que tire hacia adelante sólo porque yo no voy a poder. Pienso en abandonar puesto que el dolor estomacal se hace demasiado incómodo, pero me replanteo tomarlo como una prueba mental para el Ironman y me propongo realizar unos 5 kms más. Dicho y hecho, en el km 16 abandono aprovechando el paso por meta, puesto que ya no podía resistir más (me consuela saber que en el circuito de carrera a pie habrá baño por si pasa algo similar). Justo tras pararme, el dolor se suaviza bastante, pero no como otras veces, por lo que pienso que puede ser algo más (alguna comida o bebida que me haya sentado mal), pero tampoco le concedo más importancia. Me voy a buscar a mis dos Caris que me habían ido a ver por primera vez (y mira cómo se lo agradezco!!!), a Javi (en medio de otro excelente trabajo gráfico) y nos quedamos expectantes a ver la llegada de Jeancar y Richard. Jeancar para el crono en 1:32:38, muy cerca del objetivo marcado (si no le hubiera abandonado podríamos haber estado más cerca) y Richard en 1:59:00, cumpliendo el objetivo que se había marcado. Aunque no me lo tomo excesivamente mal, me quedo decepcionado. No he podido cumplir con los objetivos y las sensaciones estomacales fueron muy malas. Me queda al consuelo de que las piernas y los pulmones estaban funcionando perfectamente pero, claro, eso no siempre cuenta.

Dejo para el domingo la capacidad motivadora del fin de semana. Mala idea porque la sesión planeada es muy larga y las condiciones de partida tras la carrera no eran muy buenas. Me despierto a las 7:00 de la mañana y no me siento demasiado mal, algo es algo. El tiempo parece acompañar, así que comienzo la sesión de 7 horas que tengo por delante con ánimos. Las tres primeras horas las paso rodando por San Andrés. Las piernas las tengo flojas del día anterior, pero aún así puedo mantener un buen ritmo sin gran esfuerzo. Sin embargo, empiezo a notar la típica molestia en la pierna derecha al pedalear. Tendré que volver a modificar la posición de la cala. Puedo tomar la izquierda como referencia puesto que dicha pierna va perfectamente. Tras tres horas rodando decido cambiar de aires y me dirijo hacia el Sur. Para cumplir con el tiempo previsto bastaría con llegar a El Escobonal y volver. Pero ir hacia el Sur implicó introducir un nuevo elemento en el entrenamiento: el viento. Mala idea para un día en el que las piernas iban flojas y la derecha me dolía al forzar el pedaleo. Pero pienso que en Lanzarote suele hacer viento y sigo hacia adelante. Joer, como está soplando!!! En ciertas zonas de bajada temo por mi integridad, puesto que al golpear lateralmente el viento me desplaza. Pero continuo con la esperanza de que remita . Rodar entre Caletillas y Güímar se hace un poco más duro que de costumbre debido a las circunstancias, pero consigo llegar sin muchos problemas a El Escobonal; total, lo único que me duele son las piernas. Todo demasiado bonito para un fin de semana que parecía gafado, así que cuando me queda como hora y cuarto para llegar a casa empiezo a notar un dolor de barriga que me resulta natural. Me doy cuenta que no se trata de gases, como lo del sábado tampoco lo fue, sino que es algo que me ha sentado mal después de tener ya el estómago delicado. Un nuevo reto se abre ante mi, terminar el recorrido ciclista sin vomitar. Me pongo en ello y las cosas no parecen ir demasiado mal, pero tengo que beber y cada vez que lo hago es una arcada, en fin, una situación muy agradable que le recomiendo a todo el mundo..... Termino las zonas de subida y pienso que ya está todo hecho y me puedo dejar llevar hasta casa. Pero tuve que ser muy malo en una vida anterior, porque el viento se ensaña conmigo. En otros condiciones me habría gustado como preparación para Lanzarote, pero este domingo no era el día adecuado. En fin, más sufrimiento y llego a casa tras 6 horas y 45 minutos de pedaleo efectivo (7 horas y 05 en total) en solitario, 170 kms. Pienso por un segundo si salir a realizar una pequeña carrera de transición pero una arcada me deja claro los pasos que he de seguir.

La primera semana dura ha terminado ya. El fin de semana se hizo bastante desagradable y mi nivel de motivación ha descendido bastante. He probado los peligros de tener dolencias estomacales, la dureza del viento y mis calas para la bici siguen mal, puesto que continúan haciéndome daño. Quedan todavía cosas por hacer, así que espero que la próxima semana vaya mucho mejor. Si no hubiera sido por mis amigos todo habría sido infinitamente más doloroso, pensar en ellos y en dedicarles mi llegada a la meta me impulsa más allá de mis límites cuando he perdido toda esperanza. La fortaleza mental, al menos, creo que la tenemos...

Monday, April 17, 2006

La calma anterior a la tempestad

He estado un tiempo pensando que iba a escribir en esta ocasión en el blog y la verdad que no lo he tenido muy claro hasta ahora. Después de semanas de duro entrenamiento, en la número 19, que coincidía con la Semana Santa, todo ha sido reposo.

La semana estaba señalada como de recuperación en el programa de entrenamiento, así que dicho y hecho, un poco de cañita en los primeros días de la semana y después un relax que espero que no haya sido excesivo.

El lunes lo primero que hice fue ir a Juan, el fisioterapeuta, a que me mirara las piernas. La molestia que había detectado el sábado con la bicicleta me tenía muy mosqueado y me daba la espina que podía estar asociada a la posición de las calas en la bicicleta. Y, efectivamente, así era. Según Juan las nuevas zapatillas que compré estaban excesivamente orientadas hacia el interior, lo que estaba forzando los tendones laterales de la pierna. Por lo tanto, tocó descarga de piernas y esa misma tarde corregí la posición de la cala.

Con las piernas como nuevas, el lunes tocaba natación. Esta semana era ligeramente diferente a las anteriores puesto que tanto la sesión del lunes como la del miércoles eran aeróbicas. Ambas constaban de 3.500 metros, lo que comparado con las distancias de las semanas previas suponía lo más parecido a un descanso.

El martes realicé la sesión de rodillo típica en el gimnasio aunque como el pulsómetro me dió problemas de funcionamiento me pasé un pelín en la intensidad. A la vista de que el entrenamiento de bicicleta había durado unos 80 minutos y que la intensidad había sido excesiva, evité la carrera a pie de transición posterior.

De jueves a domingo pasé unos días en el Sur con los chicos. En dichos días tan sólo hice sesiones de natación en mar abierto y en piscina, de no más de 30 minutos cada día. El único ejercicio adicional que realicé fue en el Pro Evolution 5, con varias horas de intentos de hacer algo de futbol ante la superioridad manifiesta de David.

De resto lo dicho, mucha comida, mucho sol y mucho descanso. Es decir, las baterías llenas para afrontar las tres semanas que vienen, definidas en el programa de entrenamiento como duras. Tras esas tres semanas vienen dos de Tapering, es decir, reducción gradual de la carga. Ya sólo quedan 5 semanas de entrenamiento!!! Este jueves será un mes justo lo que me separe de la prueba y acojona pensarlo. Pero bueno, todo camino tiene que llegar a su fin, así que seguiremos esforzándonos para que sea de la mejor forma posible.

Por último, quiero agradecer a todos los que me han venido dando muestras de ánimo en estos últimos días sus palabras, pues me facilitan enormemente mi tarea.

Monday, April 10, 2006

Nos encomendamos a la Virgen de Candelaria, por si acaso

Parece mentira pero la semana número 18 del programa de entrenamiento ha terminado ya. Recuerdo que era la última dentro de un grupo de tres semanas en las que se hacía trabajo específico para el Ironman. Todas ellas fueron duras aunque he de confesar que a esta última mi organismo llegó en un estado aceptable, algo que agradecí porque las tareas que tenía que afrontar eran muy duras.

A estas alturas ya no sorprederá a nadie que le diga que las sesiones de natación las realicé el lunes (aeróbica) y el miércoles (umbral anaeróbico), aunque sí que hubieron dos pequeñas novedades. En primer lugar, las distancias fueron ligeramente superiores esta semana. El lunes nadamos 4.000 metros y el miércoles 4.300. En segundo lugar, el viernes introducimos una sesión adicional de natación en aguas semi-abiertas en las Teresitas, para seguir el proceso de adaptación al traje isotérmico, que añadió otros 2.000 metros al kilometraje semanal. Además de estas dos pequeñas novedades, contamos con una gran novedad. Y es que he hablado en primera persona del plural, puesto que conté con la inestimable compañía de Mora en todas las sesiones de natación de la semana. Creo que he hecho un gran fichaje para el resto de lunes y miercóles que quedan hasta quién sabe cuando. Muchas gracias David, por no dejarme ahogarme sólo...

Si bien hubo una concentración importante de natación durante esta semana, también tuvimos nuestra ración de bicicleta y carrera a pie. El martes realicé los ejercicios de ciclismo en rodillo (spinning) manteniendo la posición aerodinámica durante unos 85 minutos, a la que siguió una carrera a pie de transición de 35 minutillos. Puede parecer mucho, pero cuando los entrenamientos del fin de semana superan las 7 y 8 horas, puedo asegurar que estas sesiones se hacen hasta agradables.

Como viene siendo también habitual durante las últimas semanas, el jueves realicé la sesión clave o de calidad de carrera a pie. La serie principal consistía en mantener durante 40 minutos una carrera progresiva en velocidad por terreno variado, lo que suponía cambiar la inclinación del tapiz rodante. Como mi concepción del tiempo desvaría algo últimamente, decidí que podía ser una buena ocasión para irme acostumbrado a los nuevos tenis que había comprado para correr el día de la prueba. Ahora sé que no hay que probar nada en sesiones de carrera de más de 80 minutos..... Asimismo, el viernes tras la natación en aguas abiertas, incluimos los ejercicios de carrera para lo que conté no sólo con la colaboración de Mora, sino también de Jeancar y Klaus. Cuatro tritoscaleros entrenando juntos!!!!!!!!! Lo nunca visto.

Se percibía que podía ser una buena semana de entrenamiento pero venía la parte más dura, el fin de semana. Si conseguía superarla con algo de dignidad empezaría a creerme que puedo acabar.

El sábado me despierto temprano para iniciar cuanto antes la sesión de ciclismo. Según el programa hay que realizar unas 5:30 horas y una carrera a pie de transición de 20 minutos. El problema reside en que percibo que voy a tener que realizarla sólo, y últimamente me tienen muy mal acostumbrado, por lo que será especialmente duro. Me dirijo a San Andrés y ruedo por allí unas dos horitas. Aprovecho para ir entrenando la posición aerodinámica y cuando me doy cuenta el velocímetro marca 35 km/h con plato pequeño y sin ir forzando. Joer, estoy hecho una bestia!!! Pero no puede ser todo tan bueno y empiezo a sentir una ligera molestia en la cara externa del interior de la pierna derecha. Pero no importa, hoy estoy fuerte y, aunque la molestia continúe, sigo adelante. Noto una vibración en la espalda, Richard me dice que viene con la bici pero que se retrasará un poco por lo que quedamos rodando por la carretera general del Sur, así que me dirijo hacia allí controlando la distancia que hay entre las Teresas y Candelaria (algo voy tramando). De camino me echa la bronca la Policía Local de S/C por saltarme un semáforo en rojo sólo para peatones. Sé que tenían razón pero yo, como ciudadano, les pediría que se ocupasen de cuestiones más importantes que estar tocando las narices a los pobres ciclistas que bastante tenemos con ir evitando la muerte en cada salida (he dicho!!!). En fin, que continuo mi marcha hacia el sur y las piernas están fuertes, de hecho empiezo a meter plato grande pues voy más cómodo así. Llegó a Caletillas y no hay señales de Richard, lo llamo y me quedo sin batería (como pinche lo voy a tener jodio). Llegó al cruce de Candelaria (33 kms desde las Teresas) y sin noticias de Richard. Corono el mirador de Don Martín y sin noticias de Richard, pero con un traqueteo curioso en la rueda de atrás. Que carajo será??? Me bajo y pinchazo al canto. Dos pensamientos vienen a mi mente: 1) Vaya putada!!! 2) Hoy voy como una moto pues llevaba como 5kms rodando con el pinchazo y más de la mitad en subida. Me pongo a cambiar la cámara, lo que sirve de entrenamiento por si sucede el día de la competición (a optimista no me gana nadie), pero al intentar usar el inflador no me funciona. Estoy en la Medida y por allí no pasa nadie. Pero me pego uno de esos churros que tan raramente ocurren en mi vida y pasan dos ciclistas que me preguntan si todo va bien. Les digo el problema y me inflan un poco la rueda, lo suficiente para llegar a la gasolinera más cercana en El Escobonal (Nota mental: comprar un inflador que funcione). Miro el reloj y llevo casi 5 horas. El tiempo se me va a alargar pero como tengo buen día no lo sufro demasiado. De vuelta para casa sigo rodando con comodidad, con fuerza y manejando buenos desarrollos, parece que el entrenamiento funciona. Al final llego a mi casa tras 6:05 horas, así que me cambio y me pongo a correr. No veas la alegría que da hacerlo cuando sólo tienes que estar 20 minutos y te encuentras muy entero física y psicológicamente. La carrera a pie es un puro trámite, así que comida, siesta, cena, concierto, cena 2 y a dormir.

El domingo amanece apacible. El día está gris, mi ánimo está gris y hoy tengo que hacer una carrerita de entre 2:30 y 3:00 horas. El tema va a estar difícil. Para hacerlo llevadero he pensado organizar la carrera desde Las Teresas hasta la Basílica de Candelaria. El día anterior había calculado la distancia hasta el cruce de Candelaria en 33 kms., por lo que hasta la Basílica pueden ser unos 35 kms. aproximadamente. Por delante tenemos un trabajo de Titanes. Sí, tenemos, porque he engañado a Jeancar para que venga corriendo conmigo y a Javi para que nos haga la labor de acompañamiento en el coche. A las 11:00 empezamos a correr desde las Teresitas. Las sensaciones son malas. Me duelen las piernas del día anterior (más bien diría de las tres semanas anteriores), pero confío en que se vayan calentando a medida que pasan los metros. Llegamos a Santa Cruz a los 35 minutos y me tomo un pedazo de platanito, que hay que ir comiendo!! Empezamos a subir la Rambla, no veas cómo duelen las piernas, pero eso no es lo peor. Hay una zona muy dura entre García Escámez-La Candelaria-Taco. Pura subida, que hace el trayecto bastante jodío pero sé que si llegamos al cruce de Taco con las piernas decentes estaremos cerca de lograrlo. En definitiva, que llegamos a ese punto en buenas condiciones, el sol está pegando un poco, pero el tiempo está muy agradable, así que seguimos rumbo al Sur. En el cruce del Tablero nos está esperando Javi. Estamos en el km. 20 y aprovechamos para recargar los botellines de líquido, echarnos un poco de agua por encima, meternos el chute de glucosa y seguimos trayecto. Javi hace bastante agradable el tránsito sacando fotos que quedan de testimonio a la gesta. El avituallamiento lo establecemos en la subida de Barranco Hondo (km. 25), el siguiente en el cruce de Las Caletillas (km. 29). El recorrido hasta el cruce de Candelaria sé que se va a hacer duro por lo que voy engañando a Jeancar con que la cosa termina en la próxima curva, que a partir de allí todo es bajada,etc. En fin, que a lo tonto lo llevo hasta el cruce de Candelaria. Javi hace unas fotos increible en la zona, te has salido tío!!!!!!!! Cruce de Candelaria (km. 33) sé que vamos a llegar, empiezo a sonreir, llegamos hasta el puente de la autopista. Un poco de pendiente que nos parece el Angliru a estas alturas y vuelta a bajar hasta la calle de la Arena. Los que fueron a visitar a la Virgen nos miran con cara de que estamos locos, no sé por qué la verdad si no sabe desde donde venimos... Paso por delante de la casa en la que pasé los primeros 14 veranos de mi vida y donde guargo muchos de los recuerdos más bonitos. Una lagrimita y continúo. La Basílica se abre frente a nosotros, cruzamos la plaza y la tocamos (2:56:00 horas). Un día más con el trabajo bien hecho.

Esta semana he sido consciente que voy a acumulando muchas deudas durante este periodo de entrenamiento que no sé si seré capaz de pagar. Pero le agradezco a todos los chicos que me han acompañado esta semana el esfuerzo que han realizado, puesto que en su compañía todo esfuerzo parece placer. Javi, el domingo estuviste colosal!!!! Jeancar, estas hecho un mounstruo!!!!!

Un reportaje fotográfico del entrenamiento se puede encontrar en: http://www.gisfera.com/album/carros_fuego/carros_fuego.html

En esto también te saliste Javi. Vamos fugir!!!!

Monday, April 03, 2006

Una semana importante..........en mi vida

La semana número 17 del programa del entrenamiento constituía la central dentro de un bloque de tres semanas muy duras. Pero no era por esta razón por la que recordaré la misma para el resto de mi vida.

Siguiendo la tradición marcada desde hace unos meses, el lunes y el miércoles los destino a la piscina. También como es habitual en las semanas de entrenamiento exigente, el lunes toca trabajo aeróbico (3.500 metros) y el miércoles trabajo en el umbral anaeróbico (3.700 metros). Lo más destacado es que el lunes llegaba muy agotado tras el entrenamiento del fin de semana, así que decido no forzar demasiado. De todas formas, desde hace unas semanas las sensaciones en el agua son muy buenas. El miércoles ya me había recuperado, puesto que el martes cargué las pilas a tope, así que trabaje muy duro. Las series de 300 las metía sin problema por debajo de 5 minutos, lo que, dado mi nivel original en natación, no está nada mal.

Si bien la piscina es un lugar que adoro en los últimos tiempos, puesto que no me hace sufrir, la cosa cambia cuando hablo del gimnasio. Lo único bueno que tuvo esta semana fue la reducción de la carga en el trabajo con pesas. Se eliminaron los ejercicios para piernas y el resto de se realiza en fase de conversión máxima; es decir, menos peso y una mayor rapidez de ejecución.

La sesión de rodillo y transición en cinta del martes fue muy extraña. Creo que parte de la culpa la tuvo el mal funcionamiento del pulsómetro. Tenía que hacer tres series largas de 12, 10 y 8 minutos en posición aerodinámica manteniendo las pulsaciones entre 160 y 170, pero al no funcionar el pulsómetro creo que me pasé y me vacié demasiado pronto. Además, la carrera de transición posterior se interrumpió a los 25 minutos (estaban programados 35) por una bajada de tensión en la red eléctrica. Me voy a casa cabreado, pero con un hambre creciente. Esa cena es espectacular, me mando lo que no está en los escritos de arbejas, papas fritas y otros productos múltiples, lo que me deja el estómago contento, y no veas el corazón. Al final, lo que había sido un entrenamiento descorazonador me dejó muy recuperado, algo que se percibió claramente en la piscina el día siguiente.

Jueves, viernes y sábado fueron días de descanso. Un viaje a Madrid para asistir a uno de los acontecimientos más importantes de mi vida me impidieron entrenar. En otras circunstancias me habría sentido fatal, pero ver esa carita y ver cómo Irene sigue creciendo, hace olvidar lo puñetera que es la vida. A sus padres les estoy enormemente agradecido por haberme hecho garante de tal honor.

Después de uno de los momentos más importantes de mi vida toca vuelta a la realidad. El sábado por la noche viajo de vuelta a Tenerife para poder realizar uno de los dos entrenamientos más duros que hay en el programa. Me levanto a las 6:30 de la mañana para desayunar, ¡vaya horas!!! En la tele, Fernando Alonso comenta como ha ganado el Gran Premio de Australia; al menos el día comienza con algo positivo! Me voy a dormir otra media hora y de vuelta en pie para preparar todo el material. Preparo la comida (dos barritas Powerbar, un gel de glucosa sabor café Powerbar, dos plátanos, un puñado de nueces, un puñado de papas fritas a la sal) y la bebida (tres botellines de medio litro de agua mezclado con Aquarius).

8:10 y empiezo a nadar en Las Teresitas. Nado durante aproximadamente 32 minutos, haciendo unos 1800-1900 metros. Nadar con traje es una maravilla, además esta vez la vaselina está colocada perfectamente por lo que no me hace nada de daño. Termino de nadar y me voy al coche para preparar las cosas para la vuelta en bicicleta. Me pongo en marcha sobre las 9:00 y justo en ese momento aparecen Martín y Mon por la playa. Hoy tendré compañía!!! No sé si es buena noticia o no, porque me irán ir con un puntito de más, pero la conversación siempre se agradece. Como Mon tiene que preparar una competición en la subida de El Bailadero propone escalar dos puertos, la cuesta de los perros (en la carretera de El Bailadero) e Igueste de San Andrés. Esto puede ser jodido puesto que aún no he calentado demasiado pero decido que les acompañaré yendo a mi ritmo. La primera subida la hace Mon como un cochete. Está muy fino y eso se le nota, especialmente cuando la carretera se inclina. Tengo la suerte de que Martín tiene las piernas cargadas por lo que la cuesta de los perros la hago acompañado. A continuación toca Igueste de San Andrés. Martín se anima y trata de seguir el ritmo de Mon, yo me quedo detrás subiendo a buen ritmo (14 km/h) pero tranquilo, la jornada es muy larga. Llegamos al pueblo y vuelta a San Andrés. Llevo un poco menos de dos horas y tengo que decidir por donde seguir mi itinerario. La concentración de coches que hay en la playa me lo pone claro, hay que ir hacia el Sur.

El trayecto en bicicleta me lleva a la carretera general del Sur. Circulo con Martín y con Mon hasta Santa Cruz. Allí dejamos a Martín y Mon decide sobre la marcha acompañarme hasta Candelaria. Otra buena noticia puesto que no tendré que ir sólo, aunque el ritmo al que tendré que rodar será un poco más elevado del que me impondría yo mismo. De esta forma, llego acompañado hasta Güímar. Allí Mon se descuelga y me deja sólo para afrontar mis últimas casi tres horas de recorrido. Como me queda bastante tiempo, sigo avanzando hacia el sur. Escalo el puerto del Mirador de Don Martín y llegó hasta Fasnia siguiendo la carretera vieja. Aún quedan dos horas para completar el recorrido pero el calor por la zona es insoportable. Empieza a dolerme todo y mi mente empieza a creer que no puedo hacer las 6 horas de recorrido planeadas. Como los dolores no cesan, hago un corto parón para orinar que aprovecho para tomarme el gel de glucosa. Volvemos para Santa Cruz.

Aún no sé si fue por culpa del gel o porque los malos ratos se suceden sobre la bici, pero cuando me encontraba por Caletillas mi estado de ánimo era muy bueno. Seguí comiendo continuamente y bebiendo con mucha asiduidad. Con este mayor optimismo llegúe al cruce del Tablero y me detengo un segundo en una gasolinera para comprar más líquido, que ya escasea. Decido que como las sensaciones son buenas iré hasta Taco y daré media vuelta. Llegaré hasta Barranco Hondo y luego de vuelta hasta Santa Cruz. Precisamente hago eso. Las sensaciones son buenas durante todo el trayecto. Los pies me molestan de vez en cuando, pero con relajarlos tengo. Todo va sobre ruedas (nunca mejor dicho) y tras 6 horas y 5 minutos sobre la bicicleta llego a mi casa.

En casa me permito el tiempo justo para cambiarme de ropa y salir a correr. Mi madre me mira con cara de "este tío está loco" pero al fin y al cabo es la misma cara que pone todos los fines de semana. Me queda una horita por delante y el sol está pegando muy duro. A las 16:00 horas en el parque de La Granja quedan pocos sitios donde no machaque el astro rey. Al menos hay una buena fuente que me permite refrescarme cada 10 minutos. La carrera a pie se hace dura. El calor es insoportable y solo voy pensando en llegar a la fuente para echarme agua por encima. Sin embargo, y aunque las sensaciones son de dureza, el cuerpo va aguantando bien. Esta es buena señal, pero me voy dando cuenta que el coco juega un papel muy importante en el maraton. Sigo corriendo para completar el tiempo y no hay nada que mirar en todo el parque. La gente está o en casa descansando tranquilamente a la sombra o en la playa. ¡Me cago en todos!!! A la mitad del recorrido llegan dos extranjeras y se ponen a coger el sol en el césped, al fin algo que anime la carrera!!! No sé si son fruto de mi imaginación pero están impresionantes, es fácil hacer la horita con esa vista.

Al final 8:01:35 horas de entrenamiento. Estoy hecho un titán!!! Pero cuanto hemos de sufrir los aspirantes a Finisher en un Ironman. Una semana más he cumplido, ahora toca un nuevo reto, espero que los ánimos la próxima semana estén a la altura de las circunstancias. Para acabar quisiera dar las gracias a mi madre, sin su ayuda esto sería doblemente fatigante, además no todo el mundo se despierta a las 7:00 de la mañana un domingo para acompañar a la playa a un hijo.

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